1980 está tan lejos de 2026 cómo 1934. Sin embargo, psicológicamente sentimos que 1980 es parte de nuestro presente cercano y 1934 como perteneciente a un pasado completamente diferente.
Y eso que todavía no te dije que Cleopatra está a 500 años más cerca del iPhone que de la pirámide de Keops.
Pero quédate y vas a ver que lo que te voy a contar es impresionante. Este contraste nos sirve como punto de partida para preguntarnos si el tiempo tecnológico se comporta de igual manera o de forma diferente que el tiempo calendario.
Entre 1980 y 2026, muchos objetos físicos desarrollados en períodos anteriores siguen siendo reconocibles.
Seguimos utilizando automóviles, aviones, edificios, hospitales y redes eléctricas, todas las cosas que una persona de 1980 entendería perfectamente.
En este sentido, no parece que hayamos avanzado tan rápido. Sin embargo, a partir de 1980 también aparecía una nueva capa: computación personal, Internet, telefonía móvil, GPS, smartphone, nubes, redes digitales, automatización, BIM, inteligencia artificial y sistemas capaces de producir y procesar información a una velocidad impensable hace pocas décadas.
Solo por dar un ejemplo, un tal Kurzweil analizó la cantidad de operaciones por segundo que podía hacer una máquina que podíamos comprar por mil dólares en cada momento, descontada la inflación.
La idea era buenísima porque pudo construir una unidad que podía comparar máquinas muy diferentes: calculadoras mecánicas, equipos con relés, válvulas, transistores, microprocesadores y computadoras modernas.
El resultado es que entre 1980 y 2020, la capacidad computacional que se podía comprar con mil dólares creció doscientos dieciséis millones de veces.
La integral de esta velocidad entre 1980 y 2026, o sea, el Área bajo la curva, es una medida del avance tecnológico en ese periodo.
¿Hasta qué año deberíamos retroceder para que el avance tecnológico previo a 1980 se iguale al del periodo 1980-2026?
Hasta 1896. ¿Y si la velocidad tecnológica por década fuera 12% en lugar de diez?
Hasta 1876. Lo loco es que si esta velocidad supera el 16%, el avance entre 1980 y 2026 sería más grande en magnitud que el avance de toda la historia previa de la humanidad.
Conclusión para los adultos: anda a estudiar porque lo que aprendiste hace unas décadas empieza a no servir y tienes mucha vida por delante.
Conclusión para las universidades: cambien ya mismo lo que están enseñando.
Conclusión para los más jóvenes: que los mayores no te digan mas necesitas experiencia, porque la experiencia era relevante cuando el pasado se parecía al futuro, pero ahora ya no.
Y acá aparece algo que para nosotros es central.
Cuando la velocidad de cambio aumenta la velocidad con la que se vuelve viejo nuestro conocimiento.
¿cómo hacemos para que nuestra manera de pensar no envejezca más rápido que la tecnología que usamos?
Para evitar que nuestra manera de pensar envejezca más rápido que la tecnología, debemos desarrollar una mentalidad de aprendizaje continuo (o lifelong learning) y entrenar la flexibilidad cognitiva.
La tecnología cambia a ritmo exponencial, mientras que el cerebro humano tiende a aferrarse a lo conocido por pura economía de energía.
El secreto no es memorizar el último modelo de software, sino cambiar la forma en que nos relacionamos con el cambio.
créditos pertenecen a
Fabián Calcagno
@fabian.calcagno










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